4/21/2006

La Bottega del Sapori

Hace ya un mes y medio que abrió sus puertas este local ubicado en 2 norte con 5 y medio poniente. Sus propietarios son los mismos del Cuernavaca y tienen como asesor a un italiano llamado Marco Morando.

Pedimos dos pisco sour demasiados dulces ($1.900 - $1.600 happy hour) y un Asti Martini Spumante ($3.200 - $2.200 happy hour). De cortesía nos trajeron cortes de baguette con salsa bolognesa y cortes de masa sin mayor gracia.

Seguimos con una pizza “Della Fattoria” ($ 4.200 – tomates, mozzarella, camarones, rúcula, palmitos y choclo) y una tradicional “Margherita” ($ 3.200 – tomates, mozzarella y albahaca). Completó la orden un plato de “Fettuccini al Salmón y Vodka” ($3.900). Las pizzas ambas de un tamaño aproximado de 36 cms., masa de buena calidad sobretodo tomando en cuenta el paupérrimo nivel de las pizzas disponibles en el mercado local y nos atrevemos a decir nacional. Detalle importante, y que les da sabor agradable y particular es que son cocidas en horno a leña. Sin embargo notamos que la masa se estiró con demasiada harina ya que quedó harina cruda en todo el borde – unos 2 dedos – (presumimos que debajo de la salsa podría haber quedado más pero no logramos percatarnos) y que quedaron cenizas en la parte inferior de la pizza, lo que se hizo desagradable tanto en el paladar como en el plato. Un poco de ceniza es natural en una cocción de este tipo pero algo más de limpieza hubiese evitado el exceso señalado. Los fettuccini frescos y con abundante cantidad de salmón.

Como novedad señalaremos que en la carta es posible encontrar "Pizza Bianca", sin tomates. Solamente cinco postres, “Turron Freddo”, (turrón helado) especie de helado de crema con frutas confitadas y almendras molidas, “Panna Cota”, flan de leche saborizado, un “Tiramisu” correctamente realizado pero que esta vez llegó congelado al medio, y helados que sin embargo, no son hechos en casa.

El servicio al comienzo fue atento, rápido y servicial, pero a partir del momento en que llegaron las pizzas y los fettuccini tuvimos que esperar 15 minutos para la segunda ronda y luego de finalizar los platos tuvimos que esperar otros 10 minutos antes de que nos retiraran los platos.

El ambiente es grato, los muebles de la barra son de madera con cubierta de mármol. Es posible disfrutar de buena música italiana. La carta de tragos es amplia pero la selección de vinos es muy deficiente.

Calificación:

Producto: 6.0
Servicio: 4.5
Precios: 6.0
Limpieza: 6.0
Variedad: 4.0
Ambientación: 5.5

Promedio: 5.3

Nuestra opinión:

Pensamos que hace falta una buena asesoría en materia de vinos si pretenden hacer realmente un wine bar. El local es concurrido y tiene precios bastante convenientes. Pensamos que si bien no han partido con ambos pies juntos (el ideal), hay espacio para mejorar y convertirse en una buena opción para disfrutar de comida italiana bien hecha y sin pagar las ganas.

4/14/2006

Sikaru

Comer algo que no sea necesariamente vegetariano y sin carne (y agregamos, jamón, tocino, lomo de cerdo, pollo, etc., etc.) en vísperas de un día Viernes Santo representa un problema no menor dada la pobre oferta gastronómica existente a esta hora en Viña del Mar.
El sitio seleccionado esta vez fue el Pub Sikaru (cervecería estilo inglés) que promete una gran oferta de cervezas importadas y una buena cocina. Veamos que pasó…
Ubicado en 3 poniente casi llegando a 8 norte, en el local alguna vez ocupara el tradicional “Mastrantonio”, el Sikaru - nombre babilónico dado a la primera cerveza – tiene dos salones, una barra, y una terraza inutilizable en estas fechas. Presenta una cuidadosa y tradicional decoración inglesa con madera en las paredes, una adecuada estufa que calefacciona el local en invierno y luminosos y artículos propagandísticos de diversas marcas de cerveza. También es posible ver en paredes y bar envases vacíos que representan la gama de cervezas disponibles (o que estuvieron disponibles alguna vez).
Nos sentamos en la barra y nos ofrecieron prontamente la carta. Preguntamos por las cervezas belgas ($2.600 a 3.400 pesos) y nos señalaron que de 8 en la carta, solo 3 estaban disponibles. Ordenamos una pinta (568cc medida imperial inglesa) de Beamish Stout (cerveza negra irlandesa - $3.000) que llegó con poco ácido carbónico (el exceso es malo también) pero a temperatura adecuada. Completó el pedido una pinta + un shop (440cc) de Excalibur Scoth Ale (ale fuerte de 8.5°). Estas estaban poco heladas y también presentaban el problema de regulación en el CO2.
Las tablas disponibles ($5.500 a $7.800) no cumplían con nuestras necesidades, así que optamos por una pizza “Duvel” mediana (aceituna, alcaparras, anchoas, queso – $4.600, 7.500 y 8.700). La pizza demoró 20 minutos, un tiempo perfectamente razonable. Por otro lado, consideramos inaceptable el que hayan dejado el cenicero, con no menos de 8 cigarros apagados, mientras servían la pizza. Debemos consignar que esta situación no se resolvió nunca. Tampoco lo cambiaron una vez acabada la pizza.
La masa ("a a piedra") era realmente deficiente, convirtiéndose en una especie de galleta delgadísima que se quebraba de solo mirar. El queso, inadecuado para una pizza de este precio (no era mozzarella), sin gracia alguna. Mención aparte merece lo salado de la pizza en general. Es indiscutible que las anchoas son saladas y por lo mismo tienden a salar toda la preparación. Esto es propio del ingrediente. Sin embargo, cuando se quiere preparar algo con ellas y verificamos que son tan saladas, es necesario “desalarlas” enjuagándolas por uno o dos minutos en un recipiente con agua tibia. Esta sencilla operación hubiese evitado el desagradable momento que describimos. Otra alternativa, que puede ir de la mano con la anterior, es agregar tomate a la pizza. Reducirá la sensación de sal y aportará frescura al plato.
18 minutos tuvieron que pasar para que retirasen los platos vacíos.
Calificación:
Producto: 4.0
Servicio: 3.5
Precios: 4.5
Limpieza: 6.0
Variedad: 5.0
Ambientación: 3.5
Promedio: 4.4
Nuestra opinión: La oferta de cervezas ha disminuido notablemente y hoy en día existe ya en la Región otro sitio con mayor variedad (objeto de una crítica que vendrá pronto). Nos parece incomprensible que dejen al cliente solo en la barra, cuando uno de los atractivos de sentarse en este sitio es justamente conversar con el bartender. Esta situación que podría entenderse cuando hay mucho público, no se justifica cuando hay 2 mesas, 2 meseros y una persona tras la barra sentada frente a un computador. La cocina es muy deficiente, lo que convierte este sitio en una simple shopería con cervezas “raras” y precios caros. La falta de música ad hoc, conversación, etc. hacen que sea un local apagado, sin ambiente, en el que la arquitectura y diseño se han tragado el alma del mismo. Los baños limpios, con jabón y toallas para secar manos. Sin embargo, se echa de menos un basurero para botarlas. Los precios son derechamente caros para el producto y por sobre la media del mercado. Algunos ejemplos: Pisco $2.650, Ron $3.300, Vodka $3.200.
Derechamente no dan ganas de volver por estos lados, y no olvidemos que a nadie le gusta volver a un local en que un se despide y no le responde nadie.

4/12/2006

Sushi Home


* foto: salón "Tatami"

Que el sushi llegó para quedarse no lo discute nadie. No solo es novedoso y diferente en sabor, ingredientes y textura. Lo es también su presentación/decoración, el ambiente, el idioma (los nombres de los platos), los “palitos”, etc. Tampoco podemos negar que lo sano es un factor a favor de esta cocina oriental, que incluye como base los productos del mar.
Que aún estemos en presencia de una vorágine en lo que es apertura de nuevos restaurant de sushi tampoco es un misterio. La “moda” pegó fuerte y todavía existen emprendedores que piensan que no es mal negocio el abrir un “sushi bar”.

Lo que debe discutirse, y con propiedad, es la calidad de la variada oferta existente. La gran mayoría de los locales de sushi en nuestro país no pasan de ser moda, se apoyan en los tradicionales roll (sin mostrar creatividad alguna) y buscan llamar la atención del cliente mayormente con precios bajos y cantidad (no olvidemos los conocidos experimentos de “coma todos los roll que quiera” y ofertas similares). Por tanto, no cumplen lo que promete un buen restaurant de cocina japonesa ni satisfacen al cliente. Sushi Home es una feliz exceptio probat regulam (excepción que confirma la regla).

Ubicado en 5 norte esquina dos poniente, basta pararse frente a la entrada de este restaurant para darse cuenta que ha sido hecho y diseñado con cariño y dedicación. ¡Hasta la reja deja entrever un tupido jardín de oriental bambú! La decoración interior con toques japoneses es moderna, funcional y minimalista (modesta, cualidad muy admirada en el país del sol naciente). Llama la atención la disposición de las luces en el sushi bar, con sus alambres color cobre a la vista.

Tomamos asiento en el primer piso – son dos pisos, sushi bar (más informal), terraza y un salón especial denominado “tatami”, más íntimo, para reuniones importantes - e inmediatamente el garzón nos ofreció la carta con una gran variedad de preparaciones, procediendo posteriormente a explicar en qué consistía cada una de ellas.
Antes que pidiésemos cualquier cosa, un detalle importante que refleja preocupación, elegancia y delicadeza. Nos trajeron las “oshibori” (toallas calientes húmedas) para limpiar nuestras manos y un aperitivo consistente en pequeños trozos de atún cocido con una salsa dulce basada en soya, sake y semillas de sésamo (butakakuni). ¡¡¡Con esto se le abre el apetito a cualquiera!!!

La carta de vinos, salvo dos o tres excepciones, no guarda concordancia en calidad con la comida (leer comentario final). Es posible encontrar en la carta dos o tres marcas de cerveza japonesa y también nacionales. Pedimos dos Heineken que llegaron a exacta temperatura y con las copas heladas (otro detalle fino y práctico).
Partimos con deliciosos “nigiri uni” ($2.500), delicados trozos de erizo crudo sobre bolita de arroz, todo envuelto en alga nori. Es indescriptible el placer que produce la textura y fuerte aunque fresco sabor del erizo al combinarse con los tradicionales elementos japoneses. Pedimos también “mini maki” ($3.000), tiras de alga condimentada rellenas con salmón y arroz, todo finamente decorado con ciboulette y masago (huevos de pescado volador). No podían faltar los tradicionales rolls, esta vez “tekka maki” (atún - $2.500), “combi roll” (camarón, salmón, palta - $3.500). Para deleitarnos aún más, una especialidad del local, “carpaccio Sushihome”, delicadas tiras de salmón (puede pedirse corvina o mixto según disponibilidad) con un toque de jengibre fresco, cubiertas con salsa de soya y dressing caliente a base de aceite de sésamo. Para decorar, ciboulette. Realmente exquisito, diferente y un plato en que se nota no solo creatividad sino buen paladar al mezclar correctamente los ingredientes. Pedimos también “sashimi” (cortes de pescado sin cocción) que incluía esta vez atún rojo de la Isla de Pascua, salmón y pulpo. Los trozos de pescado realmente frescos, firmes, de hermoso color, textura y sabor. El pulpo en su punto (este sí se cuece) con una textura agradable y sabor característico pero delicado, no fuerte. Esto demuestra una correcta cocción del pulpo y selección. Nos informaron posteriormente que se utiliza solo pulpo macho pues la hembra tiene un sabor amargo y desagradable. ¡Hasta en estos detalles se han fijado en este sitio!

Terminamos nuestra visita con café espresso Musetti, una excelente elección del local, preparado correctamente con la taza pre calentada (otro detalle importante).

Calificación:

Producto: 6.5
Servicio: 6.5
Precios: 6.5
Limpieza: 7.0
Variedad: 6.0
Ambientación: 6.5
Promedio: 6.5

Nuestra opinión:
Posiblemente el mejor restaurant de sushi de la Región. No debe olvidarse que también hay preparaciones cocidas en base a pollo, cerdo, carne y pescado que no probamos en esta oportunidad, lo que hacen que este sitio sea una alternativa incluso para aquellos que aún no se atreven a comer pescados y mariscos crudos. Lamentamos la exigua y modesta carta de vinos que entendemos está pronta a ser modificada agregando vinos de calidad más acorde a la excelente comida. Este factor castigó un poco la “variedad”. La ambientación, calificación del personal (muy atento, educado y con conocimiento) son puntos fuertes de este local que ha hecho de la comida un placer más allá de lo meramente gustativo. El color y presentación de los platos, la tranquilidad que se respira en el local y la música ayudan a que esta experiencia sea inolvidable. No solo se han preocupado de lo "importante" sino también de los "detalles". ¡¡¡Felicidades!!!

4/11/2006

¡¡¡1000 VISITAS!!!



La verdad no esperábamos este nivel de aceptación en tan poco tiempo. Agradecemos profundamente la fidelidad de nuestros lectores y les animamos a comentar y señalarnos qué sitios debiésemos visitar y criticar.
Como foto, un billete de mil pesos, que representa un primer peldaño en lo que esperamos sea un crecimiento de nuestra audiencia. Como buenos gozadores de la vida, creemos que el dinero en la billetera no sirve de mucho y que por el contrario el gastarlo en cosas que nos den placer y alegría debiera ser algo que busquemos con preferencia. Esperamos seguir siendo un vehículo de información para que Uds. puedan tomar decisiones informadas y correctas sobre el cómo gastar su dinero en un agradable momento en torno a un delicioso almuerzo, te o cena.
Esta suma, que puede parecer pequeña, es suficiente - por ejemplo - para tomarse un excelente y bien preparado espresso en el Café Musetti, que será objeto de una crítica en pocos días más.
Asimismo, elevamos nuestras plegarias para que el Espíritu de Semana Santa inunde vuestros corazones y hogares.

4/10/2006

Hotel del Mar - La Barquera


Esta vez nuestras andanzas sibaritas nos llevaron al restaurant “La Barquera”, ubicado en el segundo piso del Hotel del Mar.

Como aperitivo pedimos Mango sour ($2.500) y Caipirinha ($3000) bien preparados. Hacemos notar como una deficiencia grave en el servicio que el garzón que trajo los aperitivos no nos saludara, solo pidiera permiso para dejarlos en la mesa. Cuando solicitamos los mismos tragos nuevamente - la poca constancia nos recuerdó el Farewell - el Mango sour estaba demasiado suave (casi puro jugo) y demasiado dulce, además de haber tenido que esperar en demasía.
A la hora de ordenar algo para comer, la atención por parte del maitre fue muy buena e inmediatamente nos comentó lo que no estaba disponible de la carta (algo que como sabrán queridos lectores, extrañamos en nuestra visita “al frente”, es decir, al Savinya).
Las mantequillas estaban congeladas lo que contrastó con un buen surtido de diferentes panes.
Pedimos dos pizzas chicas, Porcellona (Salsa de tomate, mozzarella, chorizo, champiñones, tiras de carne de res salteadas y cebolla - $4.200) y Romana (salsa de tomates, mozzarella, prosciutto y rúcula - $5.500). Además de esto pedimos una “tabla mixta” ($7.500) que consiste en croquetas de queso y jamón sin gracia, trozitos de pescado y verduras varias en tempura acompañados de dos salsas, una de crema ácida y otra tártara que fueron servidas en pocillos demasiado chicos dado el tamaño de la porción. El plato no estaba muy caliente.
En postres pedimos Juana de Arco ($2.600), Tatin de Mango con salsa de te ahumado y helado de leche, Antártica ($2.500) Granita de sandía y melón tuna con menta molida en el fondo, Crème brulée de lúcuma ($2.500) con salsa de manjar y amaretto servida de manera distinta al tradicional postre francés (no se acaramela como la tradicional) por lo que debiera llevar otro nombre. Sin embargo el maitre nos lo advirtió antes de traerlo. Los postres excelentes, al igual que el Savinya, excelentes – se nota la solidez de la repostería en el Casino -.
La música no fue del todo adeduada. Durante toda la estadía solo escuchamos música tipo disco con volumen muy alto.
Los baños sucios y con solo uno de los dispensadores con jabón.

Calificación:

Producto: 6
Servicio: 6
Precios: 6
Limpieza: 4.5
Variedad: 6
Ambientación: 6
Promedio: 5.75
Nuestra opinión:
Uno de los mejores sitios para tomar té de la Región, y restaurant de buena relación precio/calidad. Ambiente informal pero agradable (descontando la música), ordenado, limpio, moderno y sin grandes pretenciones estilísticas. La repostería realmente buena. Todavía quedan algunas cosas por mejorar pero sin duda alguna las críticas se ven un poco eclipsadas por los precios "democráticos" de la carta. Algo que el Savinya debiera aprender si no quiere pasar a ser derechamente el restaurant caro e inferior del Hotel del Mar/Casino.

4/06/2006

Hotel del Mar - Savinya


Visitar un restaurant de esta categoría debiera significar – en principio - que uno no se encontrará con ciertas conductas y situaciones “normales” y “aceptables” en sitios de nivel inferior. La cajera no puede estar leyendo el diario y el Maitre debe hacer correctamente su trabajo.

De aperitivo, elegimos el novedoso Chardonnay Sour, preparado con Chardonnay de Viña Casablanca y un tradicional – y CHILENO, que duda cabe - Pisco Sour (una prueba que a pesar de su sencillez, pocos locales pasan airosamente). Lamentablemente no nos preguntó si el Chardonnay Sour lo queríamos seco, normal o dulce, lo que motivó que lo devolviésemos por estar demasiado dulce. El Pisco Sour por otro lado, bastante bien preparado. Como "mise en bouche” nos trajeron dos bolitas de queso tipo árabe y dos frambuesas frescas, ambas cosas con un acertado toque de aceite de oliva.

Optamos por pedir dos entradas para compartir: degustación de mariscos varios servidos en mini pocillos aliñados con aceite de oliva, pimentones rojos, naranjos, amarillos y verdes y jugo de limón. Incluía machas, pulpo, centolla, jaiba, choritos, caracoles de mar y ostiones sin coral. En primer término nos parece inaceptable que se utilicen choritos que a todas luces eran de tarro. Misma cosa con las machas. Los caracoles de mar tenían una consistencia “chiclosa” y el pulpo no fue preparado como corresponde (no lo lavaron con sal antes de cocinarlo) lo que deja un sabor desagradable. Además, pensamos que la salsa es totalmente inadecuada para acompañar centolla, toda vez que el típico amargor de los pimentones opacaban su exquisito sabor. La segunda entrada consistía en un mix de distintos jamones de pierna de cerdo ahumados, jabalí y cordero servidos con bolitas de melón calameño y una “salsa de foie gras” según comentara la garzona. Desgraciadamente, la salsa no era otra cosa que mousse de pato en tarro diluída en crema fresca. De los jamones, criticaremos esta vez su alto grado de sal.
Completaron el picoteo un buen surtido de panes con dos tipos de mantequilla y aceite de oliva al merquén.
Antes de traer el plato de fondo, trajeron un sorbete de cachaza con poco sabor a este licor.
Para los platos de fondo pedimos: (plato de entrada pedido como plato de fondo) Lujuria de cangrejo dorado con jengibre y emulsión de coral, Ojo de Bife y huerto a la grilla con salsa de cereza ácida y Malbec, Muslo de pato confit y Filete de faisán de Mar. La preparación del cangrejo con tomates y pimentones estaba bien pero no tenía jengibre ni emulsión alguna, sino salsa de soya. La carne fue servida en su punto pero la salsa no se tenía sabor a cereza sino más bien a salsa de barbacoa. El pato OK pero a nuestro juicio convendría acompañarlo con verduras cocidas y no con una ensalada de lechugas hidropónicas y pomelos amarillos y rosados. El turbot (¿¡faisán de mar!?) venía acompañado de papas, tomates, cebollas confitadas y salsa de limón. Bastante regular ya que el trozo que nos tocó venía con demasiadas espinas. Usualmente un trozo así se desecha y no se vende a público.
¡Postres excelentes todos! Soufflé de chocolate con interior líquido y salsa de maracuyá, Mousse de chocolate blanco y merengue, Cappuccino con bizcocho al cardamomo.
CALIFICACIÓN:
Producto: 5.5
Servicio: 5
Precios: 5
Limpieza: 7
Variedad: 6.5
Ambientación: 7
Promedio: 6
Nuestra opinión:
Atribuimos muchos de los errores y falencias detectados a la contratación de personal comprobadamente incompetente como el maitre, que por ese mismo motivo fue despedido del restaurant del "otro hotel 5 estrellas" de la ciudad. No solo no manejaba el tema de las preparaciones, tampoco estaba al tanto de la carta y disponibilidad de platos.
Pensamos que el título oficioso del "mejor restaurant de la quinta región" le queda grande. Es indiscutible su calidad, decoración, comodidad, etc. pero la cocina deja bastante que desear, sus precios son elevadísimos en relación a la calidad que ofrecen y en definitiva no pasa de ser un "buen sitio donde ir a comer si se quiere gastar plata de más".

3/28/2006

Sheraton Miramar - Farewell Bar


El día miércoles 22 de marzo fuimos a tomar un trago al bar del novísimo Hotel 5 Estrellas "Sheraton Miramar". Pretendíamos probar por segunda vez el local, ver las mejoras propias de una marcha blanca forzada (inauguraron a fines de 2005 para aprovechar el período estival) y admirar desde la hermosa vista del bar la partida de dos grandes transatlánticos que habían recalado en el puerto de Valparaíso.
La orden consistió en un primer momento en una Caipiroska y un Virgin Mary, ambos correctamente preparados y servidos. Luego de un lapso prudente en que comentábamos las noticias del día del único periódico disponible (inaceptable para el nivel del hotel) pedimos una bebida y otra Caipiroska que esta vez venía demasiado dulce.

Al pedir la cuenta, grande fue nuestra sorpresa al ver que el simple Virgin Mary se había transformado en un Bloody Mary (con un precio exorbitante de 4.700 pesos por un vaso de jugo de tomates).

Cabe señalar que tuve la lamentable oportunidad de visitar los baños del bar y comprobar la falta de regularidad en el aseo, cosa que debe ser permanente en este tipo de local.
El servicio fue bastante rapido y atento, el recambio de cenicero oportuno.

La barra se ve muy completa superando incluso a su competencia más directa, el bar del otro hotel 5 Estrellas de la ciudad, sin embargo - como amantes de la buena cerveza - nos parece inaceptable la existencia de un dispensador de la cerveza de mayor venta en Chile - y posiblemente una de las peores - en un bar que pretende ser "refinado". La oferta de vinos limitada por decirlo de manera elegante. La música fue excelente con volumen adecuado.
Calificación
Producto : 6
Servicio : 6.5
Precios : 4
Limpieza : 3
Variedad : 4.5
Ambientación : 6
Promedio : 5
Nuestra opinión:
Sitio recomendable por cuanto esperamos se solucionen los problemas descritos mediante mejor capacitación de personal, mejoras en el sistema de cobro (informática, códigos, etc.) y se aumente la oferta en buenos vinos descartando la pésima y antiestética figura del dispensador de cerveza barata.
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